Según datos de la Secretaria de la Defensa Nacional (encargada de registrar las armas que “legalmente pueden poseer los habitantes del país”), uno de cada 14 hogares en México está armado. El ejercito mexicano tiene en sus archivos el registro de un millón 759 mil 50 armas, de las cuales 698 mil 315 son cortas (pistolas, revolver) y un millón 60 mil 735 son largas (rifles, escopetas y toda aquella que se cargue al hombro). De las más de 698 mil pistolas registradas, solo 2 mil 306 tienen permiso para portarse, es decir, de cada 300 que existen en al país, sólo una esta autorizada para llevarse por las calles de México.
Estas cifras, ten impresionantes, dan muestra de lo pernicioso que resulta autorizar la simple tenencia de armas en los domicilio. Su acumulación constituye un peligro de enormes proporciones para diversos bienes jurídicos fundamentales, como la vida o la integridad física de las personas.
Sin embargo lo difícil y verdadero problema, es la cantidad de armas que han entrado al país en forma ilegal y que por falta de una Ley adecuada, obliga al ciudadano a estar armado en la clandestinidad, lo cual implica que las armas no están bajo registro y no puede seguirse la pista a ninguna por falta de un control y registro adecuado, vigente, moderno y real.
Por lo anterior es necesario que el Registro Federal de Armas de Fuego, tenga una mejor forma o proceso moderno de realización, de ha dejado que se oxide y destruya por la inanición en su cumplimiento lo que hace creer que no existe interés en el cumplimiento de la Ley.
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